*poesía latinoamericana actual*

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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Nuevos títulos.

Colección de Fantasmas-
Valeria De Vito.
Prólogo: Juan Diego Incardona








Compartimos un poema del libro



TOMÁS

Tomás no acomodó los platos y olvidó su taza de Batman
en el suelo del comedor.
Se esconde bajo la cama, 
sabe lo que le espera.
Siente hambre y se levanta a oscuras.

Que mamá no venga a dormir 
le da miedo.
En el placard, la única frazada 
está llena de agujeros pero
Tomás sabe que igual abriga.
Mamá preparó la leche y se la dejó en la heladera
para que mañana él se la caliente antes de ir a la escuela.
Oye los grillos en el silencio de la noche,
la campana del tren
y la sirena de las patrullas.
Oye los pasos de quién llega y cierra la puerta con furia.
No puede más, estornuda.
Alguien le enseñó una vez a callar a la fuerza,
pero hay cosas que no se aguantan,
que no se pueden callar.
Otro estornudo se le ahoga en la garganta 
tanto como las ganas de llorar.
Mamá siempre le dice:
“Tomás no llores, no seas maricón”.
Y tomás se escapa.
Llega corriendo hasta la vía y espera que pase el tren,
cuando está llegando a la estación
sube al vagón del maquinista y ahí pasa la noche o el día.
Los guardias lo conocen,
le ofrecen facturas o mate cocido.

Cuando sea grande va ser cafetero,
sabe que falta mucho para crecer 
como para que se haga de día.
Saca la cabeza por la ventana 
y el humo del motor 
se le viene encima.
Estornuda, pero esta vez 
a los cuatro vientos.

Una astilla puede ser un milagro.

Cuando se termina la jornada
José, el maquinista, lo acompaña devuelta a su casa.
Tomás se pregunta 
dónde se esconden los mayores del dolor,
cómo es que el cielo puede brillar tanto
cuando a un niño le pasan cosas tristes.

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